Nora lleva tus redes. Bruno contesta el WhatsApp. Leo te sube en Google. Mía coge el teléfono. Contratas solo al que necesitas, cada uno por 10€ al mes — y tienes una oficina de verdad donde puedes entrar a hablar con ellos.
Cada uno hace un trabajo concreto y cobra por su cuenta. Ni paquetes que no usas, ni cuotas de 300€ de agencia.
Te planifica la semana de publicaciones: el gancho, el texto listo para pegar y qué grabar con el móvil en 5 minutos.
Contesta con tus precios y tu horario, cierra la cita y te avisa solo si hace falta. Lo que no sabe, no se lo inventa: te lo pregunta.
Hace que cuando alguien busque lo que tú haces en tu ciudad, aparezcas tú y no el de la esquina.
Coge el teléfono que tú no puedes coger mientras trabajas. Da horarios, reserva la cita y te deja el resumen escrito.
Nora ya trabaja hoy. Bruno también piensa ya, pero hasta que pueda conectarse a tu WhatsApp lo pruebas gratis y no te lo cobro. Leo y Mía están entrando — y puedes verlos en la oficina antes de que fichen.
Sin paneles imposibles, sin agencias, sin esperas de semanas.
No es un vídeo: es un sitio por el que caminas. Te acercas al escritorio del empleado que te interese y hablas con él.
Le cuentas tu negocio en una frase. Delante de ti hace su trabajo — el plan de la semana, la respuesta a un cliente, lo que sea. Gratis, antes de pagar nada.
10€ al mes y se queda en tu equipo. Si no te sirve, lo echas y dejas de pagar. Sin permanencia ni llamadas para darte de baja.
Entra, habla con Nora o con Bruno y ponlos a trabajar con tu negocio. Gratis, sin registro y sin tarjeta.
🎮 Entrar a la oficina →Sin permanencia. Echas a quien no te sirva y dejas de pagarlo ese mes. Probarlos es gratis.
Probar al equipo es gratis y no pide tarjeta. Solo pagas cuando decides que se quede.